CAUSA Y EFECTO (Leyre O.Anduiza)
Recientemente ha habido muchos rumores sobre la posibilidad de usar cannabis para tratar la enfermedad de Alzheimer.
Hace unos días leí un estudio publicado recientemente por científicos de la Universidad del Sur de Florida demostrando que el delta-9-tetrahidrocannabinol o THC (una sustancia química que se encuentra en la marihuana, considerada la causante de la euforia) sirve para reducir la formación de la proteína viscosa Beta-amiloide, que se acumula en el cerebro de los enfermos de Alzheimer. Los autores de este estudio comentan que aunque están lejos de llegar a un consenso, su investigación sugiere que el THC y los compuestos relacionados con el THC pueden tener valor terapéutico para tratar la enfermedad de Alzheimer.
Personalmente me encantaría poder decir que los tratamientos con THC son fantásticos para el Alzheimer, pero por desgracia debo señalar que este “avance potencial” del que nos hablan tiene errores de base que considero de suma importancia
Tal como comenté en mi entrada anterior JUEGO DE TRONOS, se han dedicado numerosos esfuerzos y cantidades ingentes de dinero al desarrollo de protocolos y fármacos específicos para ayudar a eliminar el beta-amiloide del cerebro de los enfermos de Alzheimer o reducir su producción. Casi todos estos estudios conducen a fracasos estrepitosos, que a menudo llevan a los sujetos participantes en las pruebas a un deterioro más rápido, y esto sucede por una buena razón:
Debemos concienciarnos y enterarnos de una vez de que EL BETA-AMILOIDE es en realidad la respuesta del cerebro a la infección, NO ES LA CAUSA de la enfermedad de Alzheimer.
El beta-amiloide es un "péptido antibacteriano", por lo que ayuda a aislar o incluso eliminar infecciones potencialmente dañinas como los virus en el cerebro. Por tanto, la lógica de que proporcionar cannabis y THC a los pacientes con enfermedad de Alzheimer los beneficiará es totalmente errónea.
Mi posición no se basa en una postura moral sobre el cannabis, es más, considero que para otras enfermedades puede resultar eficaz, pero desde el punto de vista bioquímico es evidente que no para la enfermedad de Alzheimer.
El objetivo es claro:
Hagamos del Alzheimer una enfermedad rara.
