ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE (Leyre O.Anduiza)
Desde 1984, médicos e investigadores han aportado datos sobre cómo los cambios cerebrales de la enfermedad de Alzheimer conducen al cuadro clínico de la "demencia tipo Alzheimer".
Gran parte de ese progreso es el resultado de pruebas de líquido cefalorraquídeo y neuroimágenes, que revelan que la demencia tipo Alzheimer está precedida por décadas ¡sí décadas! de progresión de la enfermedad. Hablando claro, que podemos padecer alzheimer hasta 20 años o más antes de que la enfermedad se manifieste inequívocamente.
Los biomarcadores demuestran que la acumulación de daño en las células cerebrales que eventualmente resulta en demencia ocurre al principio de manera silenciosa, por lo que se podría decir que una persona tiene "enfermedad de Alzheimer" sin mostrar todavía los síntomas clínicos de la misma.
La investigación describe la progresión de la enfermedad utilizando un sistema de clasificación que refleja la gravedad de la patología asociada a biomarcadores.
Este sistema de clasificación AT (N) describe la presencia o ausencia de patología de amiloide detectada mediante la medición del líquido cefalorraquídeo o la exploración por PET amiloide (A), proteína Tau fosforilada medida con ligandos tau de exploración PET recientemente disponibles (T), y cambios neurodegenerativos medidos mediante neuroimagen estructural con tomografías computarizadas o resonancias magnéticas (N).

Las personas que se encuentran en la Primera fase o ENFERMEDAD DE ALZHEIMER PRECLÍNICA no presentan síntomas y parecen no estar afectadas. Sin embargo, un análisis de sangre, LCR o pruebas PET cerebrales pueden revelar el comienzo de un proceso neurodegenerativo o los primeros signos de acumulación de placa amiloide y proteína tau hiperfosforilada.
En la última etapa de esta fase presintomática puede haber conciencia de síntomas cognitivos leves, es decir "deterioro cognitivo subjetivo" y cambios cognitivos muy sutiles que son detectables con pruebas más sofisticadas.
Son consideradas personas ideales para nuevas terapias destinadas a prevenir la progresión de una enfermedad preclínica a clínica.
La Fase 2 o DETERIORO COGNITIVO LEVE (DCL) de la que ya hablé en la entrada titulada ¡LASLLAVES! es la fase durante la cual una persona o quienes la conocen se preocupan o advierten la posibilidad de que pueda haber cambios en la memoria, la función ejecutiva, el lenguaje u otras habilidades cognitivas, pero la independencia y el funcionamiento general permanecen intactos.
Es durante la Tercera fase cuando nos encontraremos inequívocamente con la Enfermedad de Alzheimer o de PROBABLE DEMENCIA DEBIDA A LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER.
Esta fase se divide en 3 etapas: La utilización de esta clasificación más amplia para comprender la enfermedad es muy útil para la investigación y está destinada a desarrollar nuevos enfoques en el tratamiento.
En el Estadio 1 de la Tercera fase (F3-1) o de SÍNTOMAS LEVES, el enfermo tiene problemas con tareas complejas y puede perder el interés en las aficiones. Tiene también dificultades para planificar u organizar tareas. Aquello que le había resultado divertido y entretenido hasta entonces, se vuelve difícil de realizar. El aislamiento social va aumentando a medida que el hecho de relacionarse con los demás se vuelve un desafío estresante para el enfermo. Una persona con demencia leve tipo Alzheimer en Fase 3-1 puede cometer más errores, extraviar objetos o perder la noción de la fecha en la que está.
En el Estadio 2 de la fase 3(F3-2), o de SÍNTOMAS MODERADOS, encontramos síntomas más evidentes y avanzados. Los afectados olvidan detalles sobre su propia historia, necesitan más ayuda con las actividades básicas de la vida diaria, como vestirse adecuadamente y mantener una buena higiene personal, pueden además desarrollar cambios de personalidad perturbadores como ansiedad, desconfianza e irritabilidad. A veces en esta etapa tienen problemas para reconocer a sus nietos o incluso a sus hijos, y con menos frecuencia a su pareja.
Pueden sufrir además desorientación. La deambulación en esta etapa se convierte en un problema, y a nivel fisiológico a menudo el control de la vejiga y los intestinos se ve afectado.
En el Estadio 3 de la fase 3 (F3-3) o de SÍNTOMAS SEVEROS el afectado pasa a una etapa de total dependencia, pues es necesaria la ayuda de terceros para funciones básicas como alimentarse e ir al baño. Suele ser necesario un cuidado las veinticuatro horas. Las personas conocidas ya no son reconocidas como tales. Esta etapa severa a menudo incluye problemas con las habilidades básicas de comunicación, lo que interfiere con su capacidad para comprender a los demás o expresar sus necesidades. Es en esta etapa grave cuando una caída o una infección pueden provocar complicaciones potencialmente mortales.
Lo ideal es atajar la enfermedad antes de que el enfermo se encuentre en la Tercera Fase porque tendrá menos áreas cerebrales afectadas, y por tanto será mucho más viable su reversión.
El objetivo es claro:
Hagamos del Alzheimer una enfermedad rara.