MATANDO LA MEMORIA

     A menudo aceptamos la falta de memoria y la confusión mental como parte normal del envejecimiento. Pero estamos equivocados.  La pérdida de memoria a medida que uno envejece de ningún modo es algo que no se pueda evitar. Si tenemos dificultades para recordar las cosas, podríamos estar sufriendo el efecto secundario de alguno de los medicamentos que tomamos.


    Las benzodiacepinas o los comúnmente llamados ansiolíticos como el diazepam (Valium), tienen un efecto sedante. A veces se recurre a ellos para tratar el insomnio y la ansiedad que pueden acompañar a la depresión, e incluso trastornos como la agitación, el delirio, los espasmos musculares, y para prevenir convulsiones.

Este tipo de medicación disminuye la actividad en partes clave del cerebro, como aquellas involucradas en la transferencia de acontecimientos de la memoria de corto a largo plazo. Son utilizados en anestesia por este mismo motivo. Cuando se agregan en el cóctel de medicamentos del anestesiólogo, los pacientes rara vez recuerdan alguna sensación desagradable del procedimiento. El midazolam especialmente, posee marcadas propiedades amnésicas.

Considero que las benzodiacepinas deberían recetarse en muy contadas ocasiones a las personas mayores y únicamente por períodos cortos, puesto que a ellos les lleva mucho más tiempo eliminar estos fármacos del organismo, y la consiguiente acumulación supone un mayor riesgo de pérdida de memoria, además de delirios, caídas, fracturas y accidentes.

Si queremos tratar el insomnio, por ejemplo, la melatonina podría ser una buena alternativa.
Es sí, debemos asegurarnos de consultar con un profesional de la salud antes de interrumpir o reducir la dosis de cualquier benzodiacepina. Dejar de tomar este fármaco de forma repentina puede ocasionar graves efectos secundarios, por lo que siempre se debería monitorear el proceso.
 
 
Otro grupo de medicamentos que pueden afectar a nuestra memoria son las estatinas. Se utilizan en el tratamiento del colesterol alto, y pueden afectar la memoria y otros procesos mentales, ya que al mismo tiempo disminuyen los niveles de colesterol cerebral. Estos lípidos son esenciales para la formación de conexiones neuronales; los vínculos que subyacen a la memoria y el aprendizaje. De hecho, el cerebro contiene un cuarto del colesterol de todo el organismo.

La alternativa naturopatica sería reemplazarlo por una combinación de vitamina B12 sublingual, ácido fólico y vitamina B6.
 
Los anticonvulsivos, que durante mucho tiempo se han usado para tratar las convulsiones, se utilizan cada vez más para tratar los dolores neuropáticos, trastornos bipolares, trastornos del estado de ánimo y manías.
Se cree que limitan las convulsiones mediante el bloqueo del flujo de señales provenientes del sistema nervioso central, y todos los depresores del sistema nervioso central pueden causar pérdida de memoria.

Un 35 % de los adultos que toman antidepresivos tricíclicos informan algún grado de disfunción de la memoria, y un 54 % manifiesta tener dificultad para concentrarse. Se sospecha que estos antidepresivos causan problemas de memoria al bloquear la acción de la serotonina y la norepinefrina, dos de los mensajeros químicos clave del cerebro.
 
Los Analgésicos narcóticos, también llamados analgésicos opiáceos, se utilizan para aliviar el dolor crónico moderado a severo, como por ejemplo el dolor causado por la artritis reumatoide.
Estos fármacos inhiben las señales que transmiten la sensación de dolor dentro del sistema nervioso central, y embotan la propia reacción emocional ante el dolor. Ambas acciones están mediadas por mensajeros químicos que también están involucrados en varios aspectos de la cognición. Por ende, el uso de estos fármacos puede interferir con la memoria a largo y corto plazo, en especial si se usan durante períodos prolongados.
 
En pacientes menores de 50 años, el tratamiento con antiinflamatorios no esteroides es la terapia de primera línea contra el dolor. Desafortunadamente, esta terapia resulta menos apropiada para los pacientes mayores que se enfrentan a un riesgo elevado de sufrir una hemorragia gastrointestinal peligrosa. Según datos arrojados por investigaciones recientes, el riesgo aumenta con la dosis y la duración del tratamiento.
 
Una opción adecuada, sería la posibilidad de sustituirlo por el Tramadol, un analgésico no narcótico.
 
Los Fármacos Agonistas de la dopamina, se usan para tratar la enfermedad de Parkinson, algunos tumores pituitarios y cada vez más, el síndrome de las piernas inquietas.
 
Estos medicamentos activan las vías de señalización de la dopamina, que actúa como mensajero químico en diversas funciones cerebrales, como la motivación, la experiencia de placer, el control de la motricidad fina, el aprendizaje y la memoria. Consecuentemente, los principales efectos secundarios pueden incluir pérdida de memoria, confusión, delirios, alucinaciones, somnolencia y comportamientos compulsivos como  apostar o comer en exceso.

Los betabloqueantes o antihipertensivos   desaceleran la frecuencia cardiaca y reducen la presión sanguínea. Suelen prescribirse para casos de presión alta, insuficiencia cardíaca congestiva y arritmia. También se usan para tratar el dolor de pecho (angina), las migrañas, los temblores y, en forma de gotas oftálmicas, determinados tipos de glaucoma.

Se cree que los betabloqueantes causan problemas de memoria al interferir o bloquear la acción de mensajeros químicos del cerebro fundamentales, incluida la norepinefrina y la epinefrina.
Para las personas mayores, los bloqueantes del canal del calcio a base de benzodiacepina, otro tipo de medicación antihipertensiva, suelen ser más seguros y eficaces que los betabloqueantes.
 
Los sedantes hipnóticos no benzodiacepinas píldoras para dormir se usan para tratar el insomnio y otros trastornos del sueño. También se prescriben para combatir la ansiedad leve.
Si bien son molecularmente diferentes de las benzodiacepinas, actúan sobre muchas de las mismas vías y mensajeros químicos del cerebro, y producen los mismos efectos secundarios y problemas de adicción y abstinencia.

También pueden provocar amnesia y en ocasiones llevar a comportamientos peligrosos o extraños, como ponerse a cocinar o conducir, sin recordarlo una vez despiertos.
Existen fármacos alternativos y tratamientos no medicamentosos para el insomnio y la ansiedad.
 
 
Los Anticolinérgicos o Fármacos para tratar la incontinencia, suelen usarse para aliviar los síntomas de la vejiga hiperactiva y reducir los episodios de incontinencia de urgencia. Unas ganas imperiosas de orinar tan repentinas e intensas que a menudo, uno no logra llegar al baño a tiempo.

Estos fármacos bloquean los efectos de la acetilcolina, mensajero químico involucrado en todo tipo de funciones corporales. En la vejiga, los anticolinérgicos impiden las contracciones involuntarias de los músculos que controlan el flujo de orina. En el cerebro, inhiben la actividad de los centros de la memoria y el aprendizaje. El riesgo de pérdida de memoria aumenta cuando se toman estos medicamentos por un período largo o se usan en conjunción con otros fármacos anticolinérgicos.
 
Las personas mayores son especialmente vulnerables a otros efectos adversos de estos fármacos, incluida la constipación que a su vez, puede ocasionar incontinencia urinaria, visión borrosa, mareos, ansiedad, depresión y alucinaciones.

Como primera medida, es importante asegurarnos un diagnóstico correcto. Debemos comprobar si esos síntomas de incontinencia urinaria pueden provenir de otra afección, como infección del tracto urinario u otra forma de incontinencia, o de un medicamento, algún fármaco para controlar la presión sanguínea, un diurético o un relajante muscular.
 
Una vez descartadas esas opciones, deberíamos realizar algunos cambios simples en nuestro estilo de vida, como reducir el consumo de bebidas con cafeína y alcohol, beber menos antes de acostarse y hacer ejercicios para reforzar los músculos pélvicos que ayudan a controlar la micción.
 
Los Antihistamínicos se utilizan para aliviar y prevenir síntomas de alergia o de resfriado común. Algunos antihistamínicos también se usan para evitar el vértigo, las náuseas, los vómitos, los mareos, y para tratar trastornos de ansiedad o insomnio.
 
Actúan inhibiendo la liberación de acetilcolina, mensajero químico involucrado en una amplia gama de funciones corporales.

Pero no nos asustemos, porque en realidad, si llevamos una vida saludable y cuidamos nuestra alimentación, el cerebro puede generar nuevas neuronas y reconfigurar sus conexiones durante toda la vida. Es lo que se conoce como neurogénesis.
El objetivo es claro 
Hagamos del Alzheimer una enfermedad rara.

Entradas populares de este blog

SUPERVITAMINARSE Y MINERALIZARSE

EN LA PUNTA DE LA LENGUA

DIETA DE LA ESPERANZA (Leyre O.Anduiza)