ORO ROJO (Leyre O.Anduiza)

Hasta principios del siglo XX, cuando los fármacos sintéticos tomaron fuerza, el azafrán era un ingrediente fundamental en las boticas, un elemento imprescindible para numerosas fórmulas magistrales. Su uso para mejorar la salud está documentado desde el 1.500 Antes de Cristo.

Esta cara especia milenaria, capaz de dar a los alimentos aroma, sabor y color, se desvela ahora como excelente por sus propiedades para combatir entre otras muchas cosas la pérdida de memoria.

La clave parece estar en tres de sus compuestos: la crocina, la crocetina y el safranal, responsables también de su color y sabor, que desempeñan un papel importante en la protección del cuerpo contra los trastornos que afectan al sistema nervioso.

Estos componentes degradan más lentamente la serotonina, proteína de la felicidad, y por tanto, evitan bajadas bruscas del estado de ánimo, inhiben la formación de amiloide insoluble o placas vinculadas a las enfermedades neurodegenerativas y parecen reducir la inflamación y el daño oxidativo en el cerebro, lo que conduce sin duda a efectos beneficiosos..



Varios ensayos clínicos recientes demuestran que el azafrán es tan eficaz como el donepezilo, fármaco utilizado en los casos de alzhéimer leve o moderado.

En uno de ellos, los participantes que tomaron azafrán durante un año tuvieron mejorías cognitivas comparables a las de las personas que tomaron el fármaco donepezilo, y además no experimentaron efectos secundarios.

Se suministró azafrán a 68 pacientes con repercusión media-grave durante 1 año, y los científicos pudieron observar cómo se reducía la tendencia negativa de la enfermedad.

El año pasado, otro estudio demostró cómo varios efectos secundarios del alzheimer como la irritabilidad, la agitación, la ansiedad o la apatía, se iban paliando sin reacciones adversas gracias al azafrán que tomaban los pacientes.

Estudios actuales presentan a esta especia como un buen aliado para aumentar la capacidad de aprendizaje y fortalecer la memoria, además de contribuir a retrasar el envejecimiento celular y potenciar la oxigenación de la sangre con la finalidad de disminuir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Asi, el azafrán puede ayudar con los síntomas de la enfermedad de Alzheimer debido tanto a sus propiedades de mejora de la memoria como a sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios, recomendándose una ingesta de 50 miligramos diarios de este oro rojo.

Más de cuatrocientos artículos publicados en revistas científicas de todo el mundo demuestran que esta especia tiene valor más allá de la cocina.

Antitusígeno, antiinflamatorio, estabilizador el ánimo, oxigenador de la sangre...

En cualquier caso, el azafrán es capaz de mejorar nuestra calidad de vida estemos enfermos o no, ofreciendo además efectos beneficiosos en la lucha contra enfermedades degenerativas.

Si queremos comenzar a sentir los beneficios de esta milenaria especia, no podemos olvidarnos de comprarla ¡Y tomárnosla!.

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