¿HOMO QUÉ?. HOMOCISTEÍNA (Leyre O.Anduiza)

Leucocitos o glóbulos blancos, hematíes o glóbulos rojos, plaquetas, triglicéridos, transaminasas, colesterol … Todos ellos son términos con los que estamos más o menos familiarizados

Sin embargo, estos no son los únicos biomarcadores disponibles.

En la enfermedad de alzheimer, existe un aminoácido descubierto en 1932 que no se vinculó con problemas de mala salud hasta 1962. Se trata de un marcador considerado de riesgo cuya utilidad probablemente es poco conocida para los no iniciados: La Homocisteína, cuyos valores elevados también resultan útiles para enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, osteoporosis, diabetes, o complicaciones en la gestación.

La homocisteína se acumula en nuestro organismo principalmente cuando procesos bioquímicos relacionados con algunas vitaminas, no funcionan adecuadamente.

No es mi intención dar una clase de bioquímica, pero a grandes rasgos y explicado brevemente, son 3 ciclos interrelacionados entre si: el del folato, el de la metionina, y el de la metilación.

En el ciclo del folato, participan vitaminas como la B12 y la B2. Este ciclo está acoplado al de la metionina, en el que se produce la homocisteína, y donde la vitamina B6 también actúa como cofactor. Si los niveles de folato, B12, B6 o B2 no son los adecuados, los ciclos no funcionan correctamente, y se produce una acumulación de homocisteína en sangre, al no poder ser reciclada.

Un exceso de homocisteína puede causar daños en las paredes de los vasos sanguíneos, que el colesterol trata de reparar. Esto puede llevarnos a una arterioesclerosis por acumulación de placas de ateroma y rigidez de las arterias, a la insuficiencia cardiaca y a los infartos de corazón y cerebrales.

Los niveles elevados de homocisteína, se asocian además con alteraciones neurológicas como el Parkinson, el Alzheimer, el riesgo de interrupción del embarazo y los nacimientos con defectos en el tubo neural.

Lo increíble es que aunque participe en todos estos trastornos, no le consideramos un culpable directo y no nos preocupa demasiado conocer nuestros niveles de homocisteína.

Una dieta inadecuada es una de las principales causas de unos niveles elevados de homocisteína, que se asocian también al consumo de alimentos de origen animal. Las frituras y asados elevan el oxisterol, un derivado oxidado del colesterol que se asocia a un incremento de la homocisteína. Además, la carne aporta mucha metionina, su aminoácido precursor, de por sí la metionina es un aminoácido esencial y no es dañina, el problema es el exceso.

Un trastorno renal, hepático o un proceso tumoral también pueden causar un aumento de los niveles de homocisteína, razón de más para vigilar esta sustancia con periodicidad. Se consideran altos los valores superiores a 10,4 micromoles por litro en las mujeres, y de 11,4 en los hombres.

Personalmente abogo por valores en torno a los 6,3 micromoles por litro en el tratamiento de las demencias.

Así pues, podemos considerar a la homocisteína como un marcador de importancia para la medicina de precisión en general y para el alzheimer en particular.

El objetivo es claro:

            Hagamos del alzheimer una enfermedad rara

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