ALZHEIMER ¿QUÉ ALZHEIMER? (Leyre O.Anduiza)

Ya sea por una rutina elegida o una impuesta por las circunstancias, las personas por lo general nos sentimos más cómodos en lo previsible que en lo incierto. Así ha sido también durante años en cuanto a la clasificación del alzheimer se refiere.

No nos hemos molestado mucho en investigar los tipos de alzheimer existentes. Simplemente los hemos clasificado como alzheimer leve, alzheimer moderado y alzheimer grave, y lo que es peor, hemos administrado el mismo tratamiento en diferente momento para todos ellos teniendo en cuenta su evolución y los síntomas. A unos antes y a otros después, pero se les acaba instaurando el tratamiento por defecto. Podemos preguntar a cualquiera que haya convivido con personas aquejadas de esta enfermedad. Todas ellas en un momento u otro,  nos hablarán de los parches inhibidores de la acetilcolina, la memantina y el Haloperidol.

Existe una clasificación más específica que ayuda a atajar la causa del problema para abordarlo con garantía, pero desconozco el motivo por el que nuestros neurólogos no la utilizan. A través de esta clasificación, nos damos cuenta de que prácticamente todos tenemos cierto riesgo de padecer alzheimer, y de hecho es uno de los motivos de que esta enfermedad sea tan común. Lo interesante es que una vez conocidos los Tipos de alzheimer y sus causas, podremos intentar evitar o revertir el problema.

Si una persona padece una inflamación crónica, incrementa su riesgo de padecer alzheimer. En este caso concreto hablamos del Alzheimer de Tipo 1, también denominado “Alzheimer inflamatorio”. Ni que decir tiene que en este tipo de alzheimer deberíamos actuar sobre la causa que lo provoca, que en este caso es la inflamación.

Por otro lado,si tenemos bajos niveles de hormonas, nutrientes o factores tróficos, estaríamos incrementando potencialmente nuestro riesgo de padecer alzheimer. En este caso estamos frente al alzheimer de Tipo 2 o “Alzheimer atrófico”, en el que tendríamos que optimizar esos mismos nutrientes, hormonas y factores tróficos para volver a lograr un buen funcionamiento cognitivo general.

Niveles altos de de glucosa en ayunas,  incrementan la posibilidad de padecer alzheimer. Estaríamos hablando del Tipo 1.5 o “Alzheimer glicotóxico”, este tipo de alzheimer presenta características de los Tipos 1 y 2 citados anteriormente, puesto que presenta inflamación crónica y un apoyo trófico reducido.

Si el problema es la exposición a toxinas como el mercurio, o a mohos, también aumenta nuestro riesgo de padecer alzheimer. Estaríamos ante un alzheimer de Tipo 3 o “Alzheimer tóxico”, en el que habría que identificar las toxinas y minimizar nuestra exposición a ellas.

Las enfermedades cardiovasculares también hacen que estemos ante el ojo del huracán del alzheimer, de hecho la permeabilidad vascular representa uno de los primeros cambios identificativos de la enfermedad de alzheimer. Estaríamos ante un caso de alzheimer de Tipo 4 o “Alzheimer vascular”, y si el problema son los traumatismos o golpes en la cabeza, ya sea por un accidente importante, o bien por golpes repetidos y constantes, por ejemplo practicando algún deporte, estaríamos ante el alzheimer de Tipo 5 o “Alzheimer traumático”.

Debemos tratar de identificar la causa que está provocando la enfermedad en cada caso, y eliminarla o minimizarla al objeto de reconstruir la red neuronal, y volver a un equilibrio.

El objetivo es claro:

Hagamos del Alzheimer una enfermedad rara.

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