AGENTES BIOLÓGICOS (Leyre O.Anduiza)
Diversas alteraciones en múltiples niveles determinan los elementos
clínicos que en conjunto identificamos como “Enfermedad de
Alzheimer” (EA). Las enfermedades neurodegenerativas se producen
por una combinación de eventos que impiden o dificultan las
funciones neuronales normales, por lo tanto no esperemos encontrar un
mecanismo biológico único actuando como lo haría el actor estrella
o el galán de una película que explique la enfermedad en su
totalidad.
Además
de las placas beta-amiloide y los famosos ovillos neurofibrilares,
conocidos por todos como los actores principales en la EA, el estrés
oxidativo parece tener un papel relevante en esta patología, aunque
se desconoce si es un extra que actúa mediante un mecanismo causal,
o un actor secundario envuelto en la propagación de los daños.
Nuestro
cerebro tiene un contenido alto de lípidos, incluyendo muchos ácidos
grasos poli-insaturados factibles de ser oxidados, se trata de un
órgano con un consumo de oxígeno muy alto, por ello el estrés
oxidativo es especialmente importante en el Sistema Nervioso Central
(SNC).
La
generación de radicales de oxígeno es un proceso normal que se
asocia a la respiración mitocondrial o como parte de la respuesta
inmune, pero en determinadas situaciones como en el proceso de
envejecimiento los mecanismos de defensa pierden su eficiencia, al
igual que en procesos inflamatorios y en alteraciones vasculares, donde la generación de radicales
aumenta.
Durante
años se ha considerado que la demencia era debida a la muerte celular, y en consecuencia la transmisión y densidad sináptica en
sinapsis colinérgicas se ven muy disminuidas en los enfermos de
alzheimer. Parte importante de esta disminución correspondería a un
déficit colinérgico presináptico, reflejo de la muerte de las
neuronas colinérgicas.
Opino
sin embargo que la pérdida temprana de la memoria puede deberse
también a un fallo sináptico causado por los oligómeros de nuestro
actor principal el beta-amiloide al provocar alteraciones
funcionales en las neuronas. El asunto es potencialmente manejable
mientras éstas no hayan muerto, pero en la EA todo son incógnitas.
Se desconoce aún el mecanismo del daño sináptico, mientras hay
evidencia temprana de daño dendrítico y sináptico con disminución
del número de sinapsis, por ello mantengo la teoría de que serían los
oligómeros de tamaño pequeño (en contraste a las placas grandes),
los que podrían producir la disfunción neuronal.
Desgranando
la complejidad de la EA pueden observarse las bases biológicas
subyacentes de su patogénesis, mostrando nuevos blancos
terapéuticos. Agentes que se investigan en la actualidad apuntan a
las etapas tempranas de la enfermedad poniendo el foco en prevenir, o
al menos retardar la progresión hacia la aparición del déficit
clínico. Sin embargo, uno de los principales problemas para la investigación es
lograr distinguir entre los eventos primarios y secundarios.
Los
mecanismos patológicos involucrados consideran las diversas acciones
del beta-amiloide, incluyendo la acumulación de agregados, la
cascada inflamatoria, el daño oxidativo neuronal, alteraciones de la
proteína tau y la formación de ovillos neurofibrilares, defectos
sinápticos y depleción de neurotransmisores.
Siento
tener que añadir que no solamente se trata de todos estos agentes
biológicos, por desgracia hay muchísimas más causas
involucradas en la EA, pero a pesar de todo sigo manteniendo su posibilidad de reversión.
El objetivo es claro
Hagamos del alzheimer una enfermedad rara.
